Este sitio web utiliza cookies para poder brindarte la mejor experiencia.

El manual de Carreño para las redes sociales

Para muchos, tener redes sociales hoy en día es tan normal (y necesario) como tener teléfono o luz, pues se ha convertido en la primera vía de contacto tanto personal como de negocios. Pero una cosa es llevar la red de tu negocio y otra llevar tu red personal, en la que muchas personas piensan que no existen reglas… error.

Como todos los lugares en donde convivimos con otras personas, en las redes sociales hay “reglas” que debemos seguir con la finalidad de no herir susceptibilidades, (a menos que no nos importe quedarnos sin notificaciones de amigos en nuestro time line), esas reglas, si bien puede parecer que no están definidas, son muy parecidas al sentido común y otras tantas se parecen a lo que nos llegó a molestar en el tiempo de las cadenas de e-mail.

Con un poco de investigación entre amigos, conocidos y compañeros de trabajo, hemos concluido en algunas prácticas que suelen ser molestas para el usuario promedio de redes sociales. Ponles mucha atención si quieres seguir siendo etiquetado en las tarjetas de navidad y año nuevo.

carreño

En Facebook:

– Nada de superación personal, por favor. Sí está bien despertarse sintiendo que todo el mundo es bello, pero no a todos les pasa así. Esas frases como “cada día es una hoja en blanco para escribir una bella historia” o “fija tus ojos hacia adelante en lo que puedes hacer, no hacia atrás, en lo que no puedes cambiar”, a más de uno nos hacen fijar los ojos en el botón de “unfriend”.
– Tarjetas de navidad/San Valentín/Año nuevo. Tal vez una de las secciones más tristes de Sanborns es la de las tarjetas para todo tipo de ocasiones y hay una razón: muchas son sólo basura; nos referimos en el sentido literal y figurado, ya que son muy pocas las personas que conservan dicho “detalle” más de 1 día, eso mismo pasa en las redes. Nadie quiere recibir una tarjeta de felicitación en donde vienen etiquetadas otras 50 personas.
– Compartir sin dar like. Compartir contenido de alguien sin antes darle like, es por algunos considerado como tomar ropa y usarla sin antes pedir permiso. Para otros puede ser algo extremista, pero las redes sociales funcionan de maneras muy extrañas que a veces no comprendemos, por eso, no nos quita nada solo dar un pequeño like antes de compartir.

– Check in en cualquier lugar. El Check In a veces es útil para obtener descuentos especiales, pero hacer Check In hasta cuando vas a comprar papel de baño al súper puede convertirse en algo molesto; sí, ya nos dimos cuenta que salen todo el tiempo y van a lugares emocionantes.
– Las indirectas. Pueden ser divertidas a veces, como las peleas públicas de parejas, pero cuando las indirectas se vuelven cosa de cada día, pasan a ser molestas y desesperadas llamadas de atención que, a nadie, nadie le gusta atender.
– “Precio por inbox”. Todos entendemos que Facebook ha sido una excelente plataforma para hacer buena cantidad de negocios, pero… ¿para qué ofrecemos un producto del que no estamos dispuestos a dar el precio para que todos lo vean? Claro, claro, algunos dirán que es para regatear o para ofrecer precios especiales, pero la verdad es que resulta molesto, pues es como si taparan el precio en una vitrina.
– “Yo sé que no compartirás esto porque…”. No, el chantaje suele ser inútil y muy molesto en todas las situaciones en que se le utiliza, y para conseguir likes o compartidas, mucho más, evítalo a toda costa.
– “Se ha ido una leyenda”. Hay famosos que, cuando mueren, a todos nos agarran por sorpresa, ya sea porque eran nuestros ídolos o porque eran tan jóvenes que nos hacen pensar en la propia muerte, pero, probablemente todos tengamos en nuestro perfil a un fanático de todo, que muera quien muera, se siente mal y resulta ser un gran fan.
– Subir fotos de comida. Vamos, esto no es Instagram.

En WhatsApp

– Cadenas. Esas cadenas de “manda esto a 7 personas y tendrás fortuna eterna” son lo más molesto desde la creación del Internet. Ya todos sabemos que no dan suerte si las compartes y no te mueres si no las compartes, así que ya descubrimos el fiasco.
– Flor de la abundancia. La flor de la abundancia técnicamente es una cadena, pero tiene una variable: te la manda un familiar o amigo cegado por la fe en las cadenas y no solo es uno, ni dos, sino que son videos, mensajes de voz, mensajes de texto y fotos en las que ratifican el éxito de la campaña, con la que un miembro de la misma (que nadie conoce realmente) se ha hecho millonario. Suelen necesitar un aplaca-fanáticos o de plano, una bloqueada.
– Reposteos… en mensaje personal. Si ya de por sí es molesto ver la misma historia una y otra y otra vez en Facebook y Twitter, que nos llegue de manera personal en un mensaje de WhatsApp es para muchos el colmo.
– Grupos en los que no pides estar. A todos nos ha pasado que de pronto alguien nos agrega a un grupito de WhatsApp en donde, aparte de nosotros hay otros tantos integrantes que se la pasan escribiendo, literalmente todo el día, y si no tienes el tiempo de verlos, cuando abres WhatsApp… oh sí: 356 mensajes no leídos y tu celular con 2% de batería por estar sonando todo el día.

En Twitter

– Pides follow, das follow. Para los twitteros, es una grave falta de respeto pedir un follow y no dar follow back, pues la cantidad de seguidores de Twitter sí importa si no quieres que tus estados se vayan en picada en los timeline de las personas sin pena y sin gloria.
– Pedir follow a una cuenta que no publica nada. Tener agregadas a cuentas que realmente no publican nada, puede estar dejándote sin la oportunidad de ver notificaciones que realmente te interesan. No pidas follow para una cuenta en la que nadie publica.

Como verás, las reglas de convivencia, al menos en Facebook, que es la red con más participantes, no son muy diferentes a las reglas de la convivencia diaria; el sentido común siempre reinará cuando estemos intentando establecer algún tipo de comunicación con nuestros semejantes, y sobre todo debemos tener en cuenta y aplicar el famoso “no hagas a otros lo que no quieres que te hagan”.

Ahora ya sabes que la próxima vez que vayas a etiquetar a toda tu familia y amigos en una tarjeta de día de San Valentín, Navidad, Año Nuevo o cualquier ocasión, piensa en los consejos que te acabamos de dar y si no tienes alguna de estas manías, felicidades, eres el amigo virtual perfecto.


Con información de:
http://www.theonlinemom.com/